17 mar 2020

CAJAS BARATIJAS

El kiosco ha vendido a lo largo de muchos años y lo sigue haciendo, pequeñas baratijas de muy diferentes formas, utilidad y colores. Son cientos y cientos y sigan sumando, de pequeños juguetes económicos.... Y claro cuando uno se dedica a la búsqueda y al rescate de estas pequeñas baratijas de antaño, la gente suele preguntarme ¿Y dónde guardas todas estas cositas de kiosco?

Aquí está parte de la respuesta, solo son unos ejemplos. En primera instancia lo que hago es aprovechar cualquier recipiente a ser posible con tapa, para meter, ordenar y apartarlo del polvo y la oxidación a las baratijas.

Recipientes o cajas como las de un conocido bombón almendrado de chocolate que florece en invierno, diría yo. Gracias a mis cuñados Rosa y Pepe, tengo estas cajas ya que son unos golosos de esta bolita de chocolate llena de “granos”.



Otras de las cajas que uso con frecuencia son las que me mandó en su día Emilio Delliafonte desde Barcelona, colega y excelente ilustrador. Son de un coleccionable de cajas sobre marcas míticas en su versión más vintage.



Es de cajón que también aproveche algo que ya era y sigue siendo de aquellos años de mí infancia, las cajas del colacao de las promociones de los años 60 y 70...
  


O como estas otras, una de caramelos de café, mejor dicho pastillas de café con leche. Y una pequeña caja de una baraja de cartas.



Chicles en otra cajita de cartas y caja Ferrero con sacapuntas, tele kiosco y minis de Brugera...




Se aprovecha todo, esta caja separador para tornillos y arandelas, la compré expresamente para diversas y pequeñas baratijas kiosqueras. Por si algún curioso se preguntaba si lo tenía en cajones o en cajas.... El caso es que también tengo cajones con más cosas. Mi Señora que es una santa!








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