Gracias a un amigo
coleccionista, que le encanta investigar, Fernando Aguado. Me pasó
esta imagen. Me encantó y en mí nombre preguntó a la dueña de la
imagen. Lean con atención la historia que cuenta la nieta de estas
personas en exclusiva para este blog. Porque refleja claramente lo
que siempre he comentado con el tema kiosco y de como fue sus
comienzos, pasaban de cesta a carrito. Hablando de carrito; éste no pueden decir que no
es un carrito, lo es. Un carrito de bebé con una tabla mostrador encima y
punto. Más tarde le hicieron una especie de casita de madera con ruedas
el “carrito-kiosco” que yo disfruté tanto y terminando en casa o
local donde vendía también juguetes y papelería, material
escolar...
Historia de una imagen de un Quiosquero y una Quiosquera
auténticos, como todos los que conforman esta sección del blog (El
kiosco y su paisaje urbano) que está creciendo y convirtiéndose en
uno de los sitios más importantes de la memoria y la historia de
aquellos kioscos-carritos de chuches, frutos secos y baratijas (
pequeños juguetes de plástico en su mayoría) en España entre los
años cincuenta y los ochenta.
Cristóbal Peralta
Marchante y Antonia Asensio Fernández. Son los invitados de hoy y
protagonistas de esta bonita historia Quiosquera. Sirva como Homenaje
a estas personas trabajadoras que lo daban todo a una clientela
menuda, espontanea, chillona e ilusionada que eramos aquellos niños
de antaño.
Dicho por la nieta,
Cristy Travieso Peralta sobre la historia de ésta imagen::...
"“La foto no se fecha
exacta pero seguro debe ser de finales de los 60. Se trata del barrio
de San Severiano, están en la Avenida San Severiano de Cádiz
Capital. Mi abuelo iba con su carro a primera hora a la puerta de
Astilleros, allí vendía tabaco y chuches a los trabajadores. Y
luego se iba al colegio del barrio a la hora de entrada y salida de
los niños, a ellos vendía todas las chuches y artículos de kiosko
que conocemos. Primero tuvo ese carro grande de bebé y luego un
carpintero le construyó una estructura cuadrada con ruedas en
formica, que guardaba cada noche en el portal de mi casa. Esta foto
es de los primeros años de su negocio puesto que lleva el coche de
bebé y la chaqueta blanca que en aquella época exigían a todos los
que vendieran productos de uso alimentario. No se si querrías saber
algo más... Conservo su negocio hasta finales de los 80 porque ya
estaba muy mayor, era toda una institución en el barrio, vendió a
dos generaciones de niños en el barrio. Pudiera ser que yo aún
conserve la licencia de vendedor o algo parecido del ayuntamiento.
…. Creo que no tengo nada más, salvo muchos recuerdos en mi
cabeza, yo vivía con mis abuelos y mi infancia esta ligada a ese
carro, cuando no estaba en Astilleros o el colegio, estaba ahí donde
se hizo la foto, en Avenida San Severiano junto a nuestra casa. Y
cuando recogía por las noches mi casa se llenaba de niños que
venían a comprar cosas... Porque vendía también cosas para el
cole, libretas, lápices, gomas, sacapuntas, en fin lo típico....
Olvidé contarte que mi
abuelo estuvo con el carro hasta casi los 80 años que la salud se lo
impidió. El carro era su vida y después de eso no supo adaptarse
muy bien a su vida de anciano retirado, le faltaba esa actividad
diaria de sube y baja escaleras todo el día para reponer su
mercancía, y el trato diario con sus clientes y gente del barrio. Mi
abuela tenía las labores de la casa además del carro, pero el solo
tenía eso... Murió a los 86 y ella 11 meses después. Yo mantuve un
mueble en casa con muchos restos de sus mercancías, y con el paso de
los años lo fui regalando todo. Con el carro no recuerdo que se
hizo, si se le dio a alguien en vida de mi abuelo o después. Te
cuento todo esto por si como dato anecdotico le sirve a tu amigo para
su artículo saber. Un saludo ”"