Algunas imágenes de uno de los últimos catálogos de la casa RICO, hace años que me las mandó mi amigo Raul de Zaragoza. Se pueden ver algunas viejas glorias con las novedades de aquellos mediados ochenta.
Mamás agradecidas por las espadas
romanas y puñales como estos Wikingos, por su plástico inflado y
flexible. No podía ser de otra manera, un juguete pequeño y barato
para el juego ancestral de la batalla y la lucha cuerpo a cuerpo, sin
temor de ser gravemente herido... bueno a veces ocurría un certero
puntazo en el ojo! Pero gajes del oficio, el de ser niño en los 60 y
70.
Cantimplora de kiosco, muy popular en
aquellos años, esta cantimplora de plástico que dejaba sabor a
plástico en el agua, una vez recalentada, ideal para las salidas al
campo con la merienda o en la festividad de la “mona” en Domingo
de pascual o resurrección como era costumbre en algunas poblaciones
Española. Mi cantimplora, hasta que crecí un poco más y ya tenia
esas de aluminio recubierta con fieltro verde y cazo de aluminio en
la base. Mucho mejor que la del kiosco... las baratijas es lo que
tienen...
No tengo nada en contra de esta simples
pelotas con goma del kiosco de los 70. Creo que es una de las
baratijas que nunca mueren. Otra cosa fue aquellas pelotas de cuero
cosido y macizas que te hacían picar la palma de la mano si le dabas
muy fuerte con la goma sujeta al dedo, pero eran las mejores.
Aquellas viejas pelotas blancas artesanales no solo las encontrabas
en el kiosco, era un elemento fundamental de cualquier carro de
baratijas en las ferias y camino de celebraciones y romerías. Pero
también me acuerdo de otras pelotas de plastico rigido, tipo
bakelita unida por las dos semiesferas y dentro algun elemento a modo
de sonajero, claro con su goma elastica para sujetarla al dedo, como
todas las demás.
No quería dejar la oportunidad de
compartir estas calcomanias al agua con motivos de ciencia ficción
espacial, antiguas calcamanias de un buen amigo que me mandó estas
imágenes hace tiempo. Alfredo Calonge del grupo musical “Los
Negativos”. Y como en ocasiones me acuerdo de él; de aquel
excelente cantante y mejor persona que fue Alfredo, las comparto, ya
que al bueno de Alfredo, le encantaba compartir. Son preciosas y
tienen una temática que me gusta mucho.
Posiblemente se vendieran en kioscos y
papelerías. Aunque tienen un estilo muy de los cincuenta, quizás
como mucho de los sesenta.... Pongo enlace de una antigua aportación al blog de Alfredo.